sábado, 2 de mayo de 2009

Restaurante el Mesón Panza Verde

Ubicado en la 5a avenida sur No. 19, Antigua Guatemala, teléfono 78322925

La Antigua Guatemala es un lugar extraordinario. Su aire desenfadado, sorpresivas ruinas, calles totalmente planas (quiero decir, sin los frecuentes altibajos de la topografía de tantos otros lugares), clima inexplicablemente benévolo, son amigables características que encubren muy bien las residencias y negocios de exquisito buen gusto. Detrás de una discreta pared adornada por buganvilias se pueden encontrar decoraciones y arquitecturas de mucho carácter, jardines hermosos, a veces todo esto rayano en la pedantería.

Ahora están cobrando Q10 por entrar a la ciudad como "derecho de parqueo" bajo el risible argumento de que "circular es un derecho, parquearse es un privilegio". Por supuesto, el pago no tiene a cambio ningún servicio. Pero si esta cuota ayuda a mantener la conservación de la ciudad, la pago con gusto, aunque esté convencido de que tratar de cobrar por parquearse en cualquier metro lineal de la ciudad me parezca un soberano abuso.

El Mesón Panza Verde conjuga muy bien todos los encantadores elementos arquitectónicos de la ciudad: un jardín muy bien plantado y cuidado, con terrazas con bancas de piedra (simulada, pero la intención es buena) y galerías de arte. Con un carácter propio de la ciudad colonial, el restaurante muestra en cada esquina y detalle un cuidado excepcional para mantener la evocación de elegancia antigüeña.

Al sentarme a la mesa me costaba creer que un lugar así de impresionante se ofreciera un menú con una limitada selección, impreso en una hoja mal emplasticada. No era un buen augurio.

Inicié el almuerzo con un queso camembert horneado y empanizado con salsa de saúco. El queso estaba muy bien preparado, y la salsa era dulce y serena, sin la insolente acidez que suelen tener las bayas.

Como plato fuerte pedí el de precio más alto: chuletas de cordero de nueva Zelanda. En mi opinión, un buen chef debe darse a la tarea de buscar ingredientes frescos. Optar por los congelados debería ser el último recurso. Aunque me pareció un toque malinchista anunciar en el menú que el cordero venía de tan lejos, como si en Guatemala no hubiera un proveedor de cordero decente, debo reconocer que las chuletas no hacían evidente su largo camino desde el Pacífico sur. También probé un pollo florentine, y créanme ¡estaba más fresco el cordero que el pollo! El pollo estaba reseco y soso, como si hubiera venido volando desde Nueva Zelanda, cargando el cordero congelado.

Las chuletas estaban acompañadas de una salsa cremosa de hongos portobello, nada extraordinario, unas papas horneadas más o menos vulgares, aunque no por ello feas o despreciables, y un guiso de berenjena, zucchini y pimientos. Este guiso compartía la falta de genio y originalidad del resto del plato, pero lo evidenciaba más gravemente.

La berenjena, el zucchini y el pimiento estaban ligadas con una salsa de tomate que parecía protestar: "¡¿vegetales?! ¡pero si a mí me dijeron que me iban a poner en una pizza!!" Las verduras, por su parte, dejaban claro la falta de esfuerzo en hacer un plato interesante, pues no contaban con texturas o aromas distintivos para cada una de ellas, sino todas estaban forzadamente cocidas para alcanzar una homogeneidad que complacería al mismísimo Zhou Enlai.

El pollo florentine estaba acompañado de unas arvejas chinas con almendras que estaban muy bien sazonadas, pero con una textura lamentablemente flácida, nada que ver con el extraordinario potencial que tienen estas arvejas cuando están frescas y cocinadas a un punto crocante y firme.

Las chuletas de cordero estaban bien sazonadas, con un punto de cocimiento adecuado, aunque una de las chuletas evidenciaba descuido y sobrecocimiento en un extremo.

De postre, comí el mousse de chocolate. Nada extraordinario, tampoco. Sin aromas o texturas interesantes. No estaba mal, pero por ese precio se pueden comprar dos raciones de mejores mousses en otros lugares.

Por último pedí un café americano. Impresionante. Aromático, con cuerpo, balance de complejas notas y sabores y excelente densidad. Seguro fue un auténtico café antigüeño.

En un local extraordinariamente bien concebido, pero con un servicio insuficiente que me resultó lento y un tanto descuidado, y una comida que no está a la altura de su precio y reputación, el Mesón Panza Verde se gana la calificación de tres lenguas :P :P :P

6 comentarios:

  1. Gracias por tan lindo blog, al fin hay alguien en Guatemala que haga comentarios de cocina acertados! Los pocos que he leido en otras ocasiones son demasiado pretenciosos y sin pizca de humor (boring). En fin, al mandado y no al retozo, panza verde me ha decepcionado dos veces, (no regreso por la tercera) con alimentos 1. en mal estado, 2. gusto pobre

    yo le hubiera sacado la lengua en lugar de darsela.

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  2. Muchas gracias por los comentarios. Creo que lo peor que pueden hacer en un restaurante es servir alimentos en mal estado! Esperamos seguir con los aciertos!

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  3. Igual yo le sacaría lengua.
    Visitábamos tanto este lindo lugar, era nuestro quedar bien con amigos, con familia hasta hace 2 años que las ultimas 2 veces nos fue muy mal en todo sentido hasta tener malestar de estómago.
    La decadencia fue notoria, solíamos felicitar al chef. Seguro o ya no era el mismo al final o estaba ausente.
    Lo cierto es que ya no volveremos a ir. Mi memoria recuerda el pescado sobre cocido y seco, el término del pato pasado. El postre, causante de nuestro malestar fue la crepe Christoff con helado viejo y banano semi podrido. No menciono que el pan con sorpresas era su especialidad y se volvió pan viejo de días, recalentado no se cuantas veces. Es una lastima que lugares tan lindos y agradables terminen así.

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  4. Hola, he leido dos o tres de tus reseñas, me parecen interesantes y me animan a visitar lugares fijandome mas en la comida que en el llenado del tanque, jejeje, bueno aprovecho para preguntarte, donde puedo probar en Guate unas buenas chuletas de cordero y comida libanesa pues me parecio de un gusto interesante luego de probar el hummus, saludos

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  5. Hola,
    Me llamo Liliana Costa y soy una redactora freelance que colabora con una de las principales webs de avisos de Guatemala.

    He visitado lapapila.blogspot.com y me gustaría proponerle una pequeña colaboración en materia de contenidos.
    Mi mail es web@guateganga.com
    Le agradezco de antemano su respuesta y le deseo un buen día.

    Atentamente,
    Liliana Costa

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